Dos mercenarios rusos vinculados con el Africa Corps recuperaron la libertad luego de permanecer dos años cautivos de la coalición tuareg y yihadista que combate contra la junta militar de Malí. La liberación fue posible mediante una mediación en la que participaron Moscú y altos cargos del Ejército libio.
Los hombres, antiguos integrantes del Grupo Wagner, habían sido capturados el 27 de julio de 2024, durante una serie de enfrentamientos registrados cerca de Tinzawatène. Los combates se produjeron en el marco de la ofensiva contra el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) y el Frente para la Liberación del Azawad (FLA), una organización separatista tuareg.
El Africa Corps coopera con la junta militar maliense en la lucha contra esa alianza. El acercamiento a Rusia forma parte de la orientación adoptada por las autoridades de Malí después del golpe de Estado que las llevó al poder, cuando el gobierno rompió sus vínculos con Francia y profundizó su relación con el Kremlin.
La negociación se extendió durante un período prolongado y fue descrita como “larga y compleja”. En ella intervinieron el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa y Saddam Haftar, subcomandante en jefe de las fuerzas militares del Gobierno del este de Libia. Haftar es hijo del mariscal Jalifa Haftar, jefe del gobierno paralelo establecido en esa región del país.
Según fuentes del caso, Saddam Haftar habría pagado un rescate para obtener la liberación de los dos rusos. Tras su salida del cautiverio, los mercenarios fueron trasladados a Bengasi, en el este de Libia, y posteriormente entregados a las autoridades rusas.



