En los últimos días, el estrecho de Ormuz ha captado la atención global debido a los recientes ataques de Irán a embarcaciones comerciales y petroleras. Esta serie de agresiones, según informes, ha provocado una notable disminución en el tráfico marítimo en esta crucial ruta para el comercio mundial de petróleo. En este contexto, Washington ha intensificado sus llamados para que más naciones europeas y aliados de Oriente Próximo se involucren en los esfuerzos para garantizar la seguridad en la zona.
Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, ha subrayado la necesidad de que los países miembros de la OTAN “den un paso al frente” y refuercen su colaboración para restaurar la seguridad en el estrecho de Ormuz. Según Leavitt, el presidente de Estados Unidos ha estado en contacto con aliados europeos y naciones del Golfo, instando a una mayor implicación para reabrir esta vital vía marítima.
Leavitt enfatizó que el presidente Trump ha sido claro en cuanto a las expectativas sobre el gasto militar de los aliados, y ahora les exige que actúen de manera decisiva. Además, la Casa Blanca sostiene que la creación de una fuerza internacional no solo protegería los intereses estadounidenses, sino que también resguardaría a Europa y otros países que dependen del flujo constante de petróleo en esta región. La misión, según la portavoz, también tiene como objetivo contrarrestar la posible expansión del programa nuclear iraní.



