El Gobierno español buscará reactivar el reclamo para que el catalán, el euskera y el gallego sean reconocidos como lenguas oficiales de la Unión Europea. Luego de más de un año sin avances en Bruselas, tiene previsto advertir el próximo martes a los demás países del bloque que para España sería inaceptable permitir la adhesión de nuevos socios mientras no se concrete la oficialización de esos tres idiomas.
La advertencia, sin embargo, fue recibida con frialdad por la mayoría de las capitales consultadas antes del debate formal. Un alto cargo de un Estado miembro contrario a la solicitud española calificó la posibilidad de veto como “una amenaza vacía” y señaló que el proceso de ampliación ya se encuentra bloqueado por la posición de varias capitales, aunque por distintos motivos.
Otras fuentes diplomáticas remarcaron que la incorporación de nuevos miembros es un proceso “basado en los méritos” de cada país candidato y que no tiene “nada que ver” con la situación de las lenguas cooficiales de España. En ese sentido, consideraron que vincular ambos asuntos “no ayudará al debate” sobre la ampliación de la Unión Europea.
Desde otro país miembro también cuestionaron la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez y señalaron que “no ayuda” introducir cuestiones de política doméstica en la discusión comunitaria. La referencia apunta a los compromisos asumidos por el Ejecutivo español con Junts a cambio del respaldo de esa fuerza a la investidura del presidente.



