La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha propuesto la mayor liberación de reservas estratégicas de petróleo en la historia, con el fin de estabilizar un mercado energético en crisis. Esta medida surge como respuesta al aumento de precios provocado por el conflicto en Medio Oriente, que ha afectado los costos de producción y logística a nivel global, según reportes recientes.
El volumen de petróleo que se planea liberar superaría los 182 millones de barriles, cifra que había sido alcanzada en 2022 tras la invasión de Rusia a Ucrania. Esta decisión refleja la gravedad de la situación actual en el Golfo Pérsico, donde la inseguridad y el bloqueo en el Estrecho de Ormuz han comenzado a impactar directamente en el suministro mundial de petróleo.
Sin embargo, la ejecución de esta liberación no es inminente. Para que se lleve a cabo, es imprescindible el acuerdo de todos los países miembros de la AIE; si alguno se opone, el plan podría verse afectado o incluso cancelado. La urgencia de esta intervención se fundamenta en que se estima que el 6% de la producción global de petróleo está comprometido debido a las restricciones en el tráfico marítimo en Ormuz, lo que ha causado que millones de barriles queden varados en buques petroleros.



