Keiko Fujimori ha formalizado su candidatura para la presidencia del Perú de cara a las elecciones de 2026. Tras tres intentos previos, en los que llegó a la segunda vuelta electoral, la líder de Fuerza Popular busca superar su historial en un contexto político caracterizado por la fragmentación y la existencia de más de 30 partidos registrados.
Durante su discurso de lanzamiento, Fujimori se comprometió a enfrentar la crisis de seguridad con una postura firme, evocando la estrategia utilizada por su padre, Alberto Fujimori. Resaltó su experiencia y determinación, destacando que es la única mujer que logró avanzar a la segunda vuelta en elecciones anteriores, y dejó claro que no busca privilegios ni posiciones de consolación.
En entrevistas recientes, la candidata ha abordado los retos personales y políticos que ha enfrentado, incluyendo su encarcelamiento, la pérdida de sus padres y su divorcio. Estos acontecimientos, según sus propias palabras, han fortalecido su carácter y renovado su compromiso con el bienestar del país. La postulación de Fujimori representa para sus seguidores una oportunidad para el retorno del fujimorismo, mientras que para sus adversarios simboliza la persistencia de una figura vinculada a la polarización y a controversias legales.



