La evacuación de 30.000 ciudadanos europeos de Oriente Medio desde finales de febrero se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la Unión Europea, según lo expresado por Kaja Kallas, Alta Representante de la UE para Política Exterior. Esta situación resalta la complejidad y los riesgos que enfrenta el bloque comunitario, especialmente en términos de comercio y suministro energético, debido al bloqueo del estrecho de Ormuz.

Durante una conferencia de prensa en Bruselas tras la reunión del Consejo de Asuntos Exteriores, Kallas enfatizó que, si bien la guerra en Oriente Medio "no es la guerra de Europa", los intereses europeos se ven "directamente afectados". La funcionaria destacó que el cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un aumento en los precios de los combustibles y ha complicado las rutas comerciales, lo que representa una amenaza significativa para las economías europeas. Además, el bloqueo ha tenido un impacto económico considerable y ha beneficiado a Moscú.

En la discusión entre los 27 ministros de Exteriores de la UE, se abordó la posible expansión de la misión naval ‘Aspides’, actualmente enfocada en el mar Rojo para proteger el transporte marítimo de ataques hutíes. Kallas propuso ampliar el mandato de esta operación para incluir el estrecho de Ormuz, pero los Estados miembros rechazaron esta idea, limitando su intervención a la zona del mar Rojo. La funcionaria subrayó que no hay intención de que Europa se involucre activamente en esta guerra, y que es fundamental priorizar una solución diplomática para evitar una escalada del conflicto.