José María Balcázar fue designado como el nuevo presidente del Perú tras obtener la victoria en una ajustada segunda vuelta en el Congreso. Su elección se llevó a cabo en un contexto de alta tensión política, luego de la destitución de José Jerí. Como representante de Perú Libre, Balcázar logró los votos necesarios para liderar un gobierno de transición, en medio de un panorama parlamentario fragmentado y negociaciones intensas.

Sin embargo, su ascenso al poder no solo transforma el escenario político hasta las Elecciones Generales de 2026, sino que también reaviva una serie de investigaciones y denuncias que lo han seguido a lo largo de su carrera. A Balcázar se le imputan 13 presuntos delitos, entre los cuales se incluyen prevaricato, fraude, estafa y cohecho, así como acusaciones surgidas en su trayectoria como juez y congresista.

Las imputaciones más graves están relacionadas con su tiempo como magistrado, donde se le cuestionan decisiones que habrían infringido la ley. Además, su periodo al frente del Colegio de Abogados de Lambayeque ha sido objeto de denuncias por irregularidades en la administración y mal manejo de fondos, lo que llevó a su expulsión del gremio. A pesar de las acusaciones, Balcázar ha manifestado su intención de enfrentar los procesos judiciales y demostrar su inocencia, mientras que las investigaciones continúan su curso en las instancias pertinentes.