La reciente elección de José María Balcázar como presidente del Perú, tras su nombramiento a la cabeza de la Mesa Directiva del Congreso, ha desatado una serie de reacciones debido a diversas controversias que han marcado su carrera en los últimos tiempos.
El nuevo líder del país, quien sucede a José Jerí, censurado recientemente, se encuentra bajo el escrutinio público por sus polémicas declaraciones, investigaciones en curso y acusaciones de favorecer a familiares en situaciones irregulares.
Una de las afirmaciones más criticadas de Balcázar provino de una sesión en el Congreso, donde abordó la temática de la sexualidad en adolescentes. Aseguró que las relaciones sexuales en la juventud podrían ser beneficiosas para la salud psicológica de las mujeres, siempre que no haya violencia de por medio. Esta postura, que él respalda con estudios de medicina legal, generó un intenso debate sobre la legalidad y la ética de las uniones tempranas en el contexto peruano, donde las realidades culturales varían significativamente entre áreas rurales y urbanas.
Además, Balcázar enfrenta serias acusaciones de apropiación ilícita relacionadas con su gestión en el Colegio de Abogados de Lambayeque (ICAL). Según el Ministerio Público, durante su mandato como decano en 2019, habría desviado ingresos a cuentas personales, lo que resultó en un faltante millonario. A pesar de sus intentos de apartar a la jueza del caso por supuesta falta de imparcialidad, los esfuerzos fueron desestimados. En un comunicado previo a su elección, el ICAL expresó su rechazo a su postulación como presidente del Congreso, lo que añade una capa más de complejidad a su ascenso al poder.



