El Ejército israelí llevó a cabo este martes una serie de bombardeos aéreos en Líbano, apuntando a instalaciones y lanzadores de cohetes de Hezbollah, en reacción a un ataque masivo que incluyó una lluvia de proyectiles y drones dirigidos al norte de Israel.
Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron los ataques, explicando que el objetivo de estas operaciones es detener futuros lanzamientos y debilitar la capacidad operativa del grupo extremista. La situación se tornó crítica cuando las alarmas antiaéreas sonaron en diversas localidades cercanas a la frontera, alertando sobre la inminente llegada de cohetes desde el territorio libanés. Aunque algunos proyectiles fueron interceptados, el elevado número de ataques generó la activación de protocolos de emergencia en varias comunidades.
En esta ofensiva, Hezbollah disparó al menos 40 cohetes y utilizó drones que sobrevolaron áreas residenciales y estratégicas en el norte de Israel. Las explosiones causadas por las interceptaciones del sistema de defensa antimisiles se sintieron en la región de Galilea, donde los habitantes tuvieron poco tiempo para buscar refugio tras el sonido de las sirenas. En respuesta, la Fuerza Aérea israelí intensificó sus operaciones contra las posiciones de Hezbollah, en un contexto marcado por un aumento significativo de la violencia y el anuncio del ministro de Defensa sobre una inminente operación terrestre en el sur de Líbano.



