Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevaron a cabo una ofensiva en Beirut, dirigida a altos mandos de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. Según el comunicado del Ejército israelí, estos líderes estaban involucrados en la planificación de ataques terroristas contra Israel y su población, en colaboración con actividades de la Guardia Revolucionaria en su país.
Las FDI denunciaron que el régimen iraní opera de manera sistemática en áreas civiles, tanto en Irán como en Líbano, utilizando a la población local como escudos humanos para alcanzar sus objetivos. Además, indicaron que el grupo libanés Hezbollah actúa como un intermediario entre el régimen iraní y la Fuerza Quds, fortaleciendo así esta organización terrorista.
Antes de llevar a cabo la operación, el Ejército israelí afirmó haber implementado medidas para reducir el riesgo a civiles, como el uso de armamento de precisión y vigilancia aérea. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, destacó que su país no permitirá la presencia de elementos terroristas iraníes en Líbano y continuará con la eliminación selectiva de aquellos líderes del régimen que operen en la región. En paralelo, Israel también realizó ataques aéreos en Teherán, destruyendo depósitos de combustible utilizados por las fuerzas armadas iraníes, lo que representa un nuevo golpe a la infraestructura militar del régimen.
