El Gobierno de Irán minimizó este lunes el impacto de la nueva ofensiva económica impulsada por Estados Unidos contra la República Islámica. Washington presentó las medidas como la “mayor ofensiva financiera jamás orquestada”, pero Teherán las encuadró dentro de una estrategia que, según sus autoridades, se mantiene desde hace años.

“Llevan mucho tiempo intentando cortar las arterias económicas” de Irán, afirmó el ministro de Economía iraní, Alí Madanizadé, durante una entrevista con la radiotelevisión estatal IRIB. El funcionario sostuvo que Estados Unidos realizó numerosos intentos para poner a prueba tanto a la mayoría del pueblo iraní como a los funcionarios del país, pero aseguró que “han fracasado en cada ocasión” y que la nueva campaña también terminará de la misma manera.

Madanizadé cuestionó además la intención de Washington de recuperar un orden internacional unipolar. “El mundo unipolar ya pasó y quieren revivirlo, pero se darán cuenta de que no lo lograrán”, sostuvo. En esa línea, argumentó que las redes financieras y económicas globales no son tan sencillas de interrumpir como las de Teherán.

El ministro también recordó que Estados Unidos ya había aplicado una estrategia similar durante el “asedio anterior”, aunque reconoció que aquella etapa provocó un fuerte impacto en la población. “La gente sufrió mucho”, señaló. Luego expresó la solidaridad del Gobierno con los iraníes y mencionó entre las consecuencias padecidas la inflación, la presión cambiaria y la escasez.