El gobierno iraní ha declarado este miércoles que tomará represalias "decisivas" por el asesinato de Ali Larijani, su jefe de seguridad, en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente. En respuesta a su muerte, al menos dos personas perdieron la vida cerca de un centro comercial en Tel Aviv debido a una ofensiva de misiles lanzada por Irán, lo que marca una escalada peligrosa en el conflicto regional.

Amir Hatami, líder del ejército iraní, comunicó que la reacción ante el asesinato de Larijani será considerable y dolorosa. Este anuncio se produjo después de que Israel llevara a cabo un ataque aéreo que resultó en la muerte de una de las figuras más influyentes del sistema de seguridad iraní, quien había ocupado un papel central en la política del país durante años.

La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó el lanzamiento de misiles hacia Israel, interpretando la acción como un acto de venganza por la muerte de Larijani. Asimismo, enfatizó que este hecho podría desencadenar nuevas agresiones, afirmando que "la sangre de este gran mártir... será un símbolo de honor y resistencia ante la arrogancia global". En medio de estos eventos, se espera que se realicen funerales para Larijani y Gholamreza Soleimani, otro alto mando que también perdió la vida en un ataque israelí reciente.