El gobierno iraní ha emitido amenazas contundentes hacia las instalaciones energéticas de naciones del Golfo Pérsico, tras los recientes ataques a su infraestructura de gas. En un comunicado oficial, las autoridades afirmaron que tales agresiones podrían acarrear "consecuencias incontrolables" a nivel mundial. Además, confirmaron la muerte de su ministro de Inteligencia, un hecho que ha intensificado las tensiones en la región.

El presidente Masud Pezeshkian fue el primero en pronunciarse con firmeza, indicando que las acciones agresivas de Estados Unidos e Israel no traerán beneficios a sus aliados y advirtiendo sobre el potencial descontrol que podría surgir de estas hostilidades. Sus declaraciones se produjeron poco después de que se llevaran a cabo ataques a instalaciones de procesamiento de gas en la costa sur de Irán, un acto que ha sido condenado por el régimen de Teherán.

Por su parte, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) subrayó que responderá con fuerza a cualquier ataque adicional, prometiendo destruir la infraestructura energética de sus vecinos del Golfo. Un comunicado de la IRGC reafirmó su determinación de actuar contra cualquier país que represente una amenaza, señalando que las instalaciones vinculadas a Estados Unidos en la región serán consideradas objetivos militares. En un giro alarmante, Irán ya ha llevado a cabo ataques contra el complejo de Ras Laffan en Qatar, el mayor exportador de gas natural licuado del mundo, causando daños significativos.