Las autoridades de Irán ejecutaron este jueves a Ghaem Hoseini, también conocido como Arian, un hombre de origen extranjero condenado por cargos vinculados con las protestas antigubernamentales que se desarrollaron entre fines de diciembre y comienzos de febrero. El lugar exacto de procedencia de la víctima no fue informado oficialmente.

Según la versión difundida por las autoridades, Hoseini participó en los disturbios surgidos durante las manifestaciones, inicialmente impulsadas por reclamos relacionados con la crisis económica y el deterioro de la calidad de vida en el país. Su participación habría derivado en la muerte de cuatro agentes de la Policía iraní, un hecho por el que fue condenado a la horca. La ejecución se produjo incluso antes de que el caso llegara al Tribunal Supremo.

Teherán sostuvo que se completaron todos los procedimientos legales y que el hombre fue declarado culpable de incitar al terrorismo y generar miedo, inseguridad y desorden público. También se lo acusó de atentar contra la integridad física de civiles y miembros de las fuerzas de seguridad del Estado.

Las cifras oficiales difundidas por Irán indican que unas 3.100 personas murieron durante las protestas, en su mayoría civiles y miembros de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, la organización Human Rights Activist in Iran, con sede en Estados Unidos, estimó que el número total de fallecidos superó los 7.000.