Irán ejecutó este lunes a Omid Behzad y Pouria Safwat, dos hombres acusados de espiar para el Mossad, los servicios de Inteligencia de Israel. Ambos fueron ahorcados después de que el Tribunal Supremo ratificara sus condenas a muerte, según la información difundida en el país.

Los acusados eran señalados por haber facilitado coordenadas y fotografías de instalaciones militares y de seguridad consideradas sensibles, antes y durante la guerra con Estados Unidos. También se los describió como colaboradores y agentes operativos de los servicios israelíes en territorio iraní, con participación en tareas de transmisión de información.

La organización de Derechos Humanos Hengaw cuestionó las acusaciones y criticó que el proceso judicial y las ejecuciones se desarrollaran a puerta cerrada. La ONG también sostuvo que los cortes continuados de internet vuelven improbable que los hombres pudieran realizar las actividades atribuidas.

Antes del anuncio de las ejecuciones, no se había difundido información sobre sus arrestos ni sobre las condenas a muerte, denunció Hengaw. La organización además puso en duda la validez de las confesiones difundidas por medios iraníes y afirmó que fueron obtenidas bajo tortura y una fuerte presión mientras ambos permanecían aislados.