Los incendios forestales se han convertido en un tema de gran preocupación para las comunidades que habitan en las áreas más vulnerables. Según datos de la Xunta de Galicia, en 2025 se quemaron aproximadamente 118.966 hectáreas en la región, con un total de 1.492 incendios reportados. Esta cifra fue compartida por la conselleira de Medio Rural, María José Gómez, quien destacó el impacto devastador de estos siniestros.
Es importante señalar que, aunque el 67% de la superficie afectada correspondió a monte raso, el 33% restante fue terreno arbolado. Por otro lado, el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, a través del programa Copernicus, elevó la estimación de hectáreas quemadas a más de 171.000, lo que refleja la magnitud del problema.
Un aspecto alarmante que ha resaltado Aurelio Mosteiro, coordinador de la Unidad de Investigación de Incendios Forestales de la Xunta, es que entre el 60% y el 70% de los incendios son provocados intencionadamente, y en condiciones climáticas propicias, este porcentaje podría llegar hasta el 80%. Las razones detrás de estos actos son variadas y a menudo están ligadas a conflictos personales o disputas sobre el uso de la tierra, lo que subraya la complejidad del fenómeno en esta región.
Además, se ha observado que quienes inician incendios suelen tener algún tipo de vínculo con el entorno rural, lo que les otorga un conocimiento específico del territorio. La estructura de propiedad de la tierra en Galicia, similar a la de Asturias y Cantabria, contribuye a la alta incidencia de fuegos provocados. En este sentido, la fragmentación de las parcelas hace que el manejo del suelo sea aún más complejo, incrementando el riesgo de incendios en épocas de altas temperaturas y vientos fuertes.



