El accidente que resultó en la trágica muerte de Lizeth Marzano, destacada deportista y campeona nacional de apnea, ha suscitado un gran revuelo y conmoción social. El hecho, que ocurrió el 17 de febrero en San Isidro, ha cobrado notoriedad no solo por la magnitud de la tragedia, sino también por la implicación de figuras públicas. La Policía Nacional identificó a Adrián Villar, de 21 años y hijastro de la periodista Marisel Linares, como el presunto responsable del atropello.
Este suceso ha puesto en el centro de la atención a Linares, quien ha optado por guardar silencio, lo que ha alimentado las sospechas de encubrimiento respecto a la retención del vehículo involucrado. El accidente tuvo lugar en la cuadra 9 de la avenida Camino Real, una zona residencial de alto perfil, cuando Marzano realizaba su entrenamiento habitual. Imágenes de cámaras de seguridad documentaron el momento en que un Chevrolet Cruze gris invadió la vereda y embistió a la atleta, quien no recibió asistencia inmediata, ya que el conductor se dio a la fuga.
Las investigaciones de la División de Prevención e Investigación de Accidentes de Tránsito han revelado que el automóvil estaba registrado a nombre de Linares, quien rápidamente se deslindó de responsabilidades en un comunicado en redes sociales, afirmando que el auto no estaba en su poder desde septiembre pasado. Sin embargo, las indagaciones confirmaron que Villar, hijo de su pareja, estaba al volante durante el incidente. Tras el atropello, el abogado de Villar entregó el vehículo a la policía, el cual presentaba daños evidentes, lo que refuerza las acusaciones en su contra. La situación ha generado un intenso debate en redes sociales sobre la responsabilidad de figuras públicas ante hechos de esta naturaleza.



