El Huaylarsh, una de las danzas más emblemáticas de la región andina, conmemora cada 23 de febrero su reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Nación. Esta distinción, que data de 2005, fue otorgada por el Instituto Nacional de Cultura, hoy conocido como Ministerio de Cultura, y destaca la rica herencia prehispánica de esta danza, su relevancia histórica y su papel fundamental en la identidad cultural del valle del Mantaro, ubicado en la región de Junín.
Asociada tradicionalmente a celebraciones de cosecha, rituales de galanteo y festividades andinas, el Huaylarsh es una expresión que fusiona la memoria ancestral con dinámicas sociales contemporáneas. Su permanencia en comunidades rurales y en entornos urbanos es testimonio de su adaptabilidad y de la importancia que tiene en la vida cultural de sus practicantes. Esta danza, que evoca la gratitud hacia la Pachamama, refleja una cosmovisión en la que el trabajo colectivo y la vida comunitaria se entrelazan con elementos sagrados.
El reconocimiento del Huaylarsh no solo se basa en su antigüedad, sino también en su evolución a lo largo del tiempo. La resolución que le otorgó la condición de patrimonio valoró tanto su versión tradicional rural como la más moderna y mestiza, entendiendo ambas como manifestaciones de continuidad cultural. La danza antigua revive los momentos posteriores a la jornada agrícola, mientras que la variante contemporánea, inspirada por Zenobio Dagha Sapaico en 1949, ha encontrado su lugar en los carnavales y festividades actuales, asegurando la vigencia de esta rica tradición cultural.



