El pasado 27 de febrero, el Partido Nacional de Honduras celebró su 124° aniversario en una ceremonia que tuvo lugar en el parque La Leona de Tegucigalpa, frente a la estatua del expresidente Manuel Bonilla. El evento reunió a líderes, legisladores, jóvenes y miembros de la histórica militancia, quienes portaron con orgullo la bandera azul con la estrella solitaria. Durante la conmemoración, los oradores hicieron hincapié en la necesidad de unidad y autocrítica, reconociendo los retos a los que se enfrenta la organización tras haber estado más de una década en el poder.

Tomás Zambrano, presidente del Congreso Nacional y secretario general del partido, se dirigió a los asistentes con un mensaje contundente. Afirmó que el partido, bajo el liderazgo de Papi a la Orden, no defraudará al pueblo hondureño. Zambrano reflexionó sobre el periodo reciente en la oposición, describiéndolo como una etapa de aprendizaje. Resaltó que los años difíciles no solo impactaron al partido, sino que también generaron una de las crisis políticas más profundas del país, poniendo en riesgo tanto la democracia como el futuro de Honduras. Sin embargo, destacó el proceso de superación y maduración política que ha vivido el partido.

En este contexto, la designada presidencial María Antonieta Mejía hizo un llamado a una autocrítica honesta y a la necesidad de corregir errores pasados. Reconoció que reconectar con la sociedad hondureña es un desafío, y enfatizó que han aprendido del daño causado por la desconexión. Mejía subrayó la importancia de una nueva etapa centrada en la responsabilidad política y la vocación de servicio, afirmando que la política debe ser un espacio para construir y no para ajustar cuentas. Por su parte, el alcalde del Distrito Central y vicepresidente del partido, Juan Diego Zelaya, insistió en la urgencia de recuperar la credibilidad ciudadana, subrayando que esta es la última oportunidad para restaurar la confianza en los partidos tradicionales en el país.