La reciente ofensiva israelí en el sur de Líbano ha dejado un trágico saldo de más de 50 muertos, 154 heridos y al menos 29.000 desplazados, según cifras oficiales libanesas. Este contexto de tensión se intensifica tras una serie de ataques recíprocos en la frontera, llevando al grupo chií Hezbolá a asumir la responsabilidad de un ataque con drones contra la base aérea de Ramat David, ubicada al sureste de Haifa.
Hezbolá, a través de su canal Al Manar, informó que la acción con vehículos aéreos no tripulados estuvo dirigida a los sistemas de radar y salas de control de la instalación militar israelí. La agrupación justificó este ataque como una respuesta a lo que consideran una “agresión criminal” por parte de Israel, que ha bombardeado varias localidades en Líbano, incluyendo los suburbios del sur de Beirut.
Ante esta situación, el Ejército israelí ha llevado a cabo bombardeos masivos en territorio libanés durante dos días consecutivos. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han ordenado la evacuación de residentes en áreas cercanas a objetivos de Hezbolá, ampliando las advertencias a más de 50 localidades en el sur del país. Hezbolá, por su parte, ha calificado sus acciones como un “derecho legítimo” en defensa ante lo que consideran violaciones del alto el fuego por parte israelí, un acuerdo que se encuentra en vigor desde noviembre de 2024.



