El gobierno guatemalteco ha decidido implementar un seguimiento técnico riguroso tras la reciente resolución de la Corte Suprema de Estados Unidos, que invalidó los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump. Esta determinación genera más incertidumbre sobre el futuro del Acuerdo de Aranceles Recíprocos, firmado entre Guatemala y EE.UU. a finales de enero. A pesar de que este pacto tenía como objetivo proteger la mayoría de las exportaciones guatemaltecas, particularmente en los sectores textil y manufacturero, su aplicación aún está pendiente, lo que aumenta la inquietud en el ámbito exportador ante un panorama jurídico incierto.
La sentencia del tribunal estadounidense concluyó que el expresidente excedió su autoridad al utilizar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para justificar la imposición de esos tributos. Este fallo no solo bloquea una herramienta clave en la estrategia económica de Washington, sino que también plantea dudas inmediatas para los socios comerciales en la región.
El Ministerio de Economía de Guatemala emitió un comunicado donde se comprometió a seguir de forma atenta cualquier nueva regulación que surja de las autoridades estadounidenses. Sin embargo, advirtió que es “prematuro anticipar cambios concretos” en las condiciones de intercambio debido a la inestabilidad regulatoria actual. En este contexto, la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) subrayó la importancia de mantener un entorno comercial con reglas claras y anunció que realizará una evaluación técnica para determinar el impacto del fallo en los flujos comerciales hacia el mercado norteamericano.



