La reciente oferta de ayuda humanitaria por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos ha generado un intenso debate sobre la capacidad del gobierno colombiano para gestionar la crisis provocada por las lluvias en el norte del país.
Según las autoridades estadounidenses, la asistencia propuesta abarca el suministro de agua potable y servicios de saneamiento, destinados a beneficiar a más de 250.000 familias y reparar alrededor de 72.000 viviendas afectadas por las inundaciones. Sin embargo, la Cancillería colombiana ha afirmado que cuenta con los recursos necesarios para abordar la situación actual.
Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), defendió la decisión del gobierno al señalar que la colaboración internacional solo se solicita cuando los recursos nacionales resultan insuficientes. En este sentido, destacó que hasta ahora, el sistema de respuesta está funcionando adecuadamente, aunque reconoció que la situación en regiones como Córdoba es crítica, con más de 169.000 damnificados y daños en 111.309 hectáreas productivas.



