El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, ha manifestado su indignación tras los bloqueos que llevaron a cabo grupos indígenas en el acceso al complejo administrativo de La Alpujarra, en Medellín. Según el mandatario, estas movilizaciones no son meras protestas, sino que forman parte de una estrategia coordinada por diversos sectores que buscan presionar al gobierno regional desde el ámbito nacional.
Rendón afirmó que la situación es un claro ataque hacia Antioquia, orquestado por aliados del presidente Gustavo Petro, e incluye intereses políticos, sociales y criminales. La protesta ha cerrado varios accesos a instalaciones clave, como la Gobernación, la Alcaldía y el Palacio de Justicia, lo que ha impedido el ingreso de funcionarios y ciudadanos que necesitan realizar trámites.
El origen de la discordia radica en la designación de 20 docentes para escuelas indígenas en el Urabá antioqueño. El gobernador defendió la legalidad de este proceso y subrayó la importancia de la educación para los niños de la región, cuestionando el impacto negativo de la protesta. Además, reveló que durante negociaciones con los manifestantes, se solicitó un pago de 130 millones de pesos para el transporte, lo que la administración departamental rechazó, reafirmando su compromiso de no ceder ante presiones ilegales.



