La ciudad danesa de Gladsaxe, ubicada cerca de Copenhague, ha implementado un innovador sistema de iluminación en una de sus principales avenidas, Frederiksborgvej. Este nuevo enfoque consiste en sustituir las tradicionales luces blancas por faroles rojos, con el objetivo de reducir el impacto de la luz en las colonias de murciélagos que habitan en la zona, particularmente en las áreas boscosas cercanas a la carretera.

Las luces blancas, que emiten una onda corta, representaban un obstáculo significativo para los murciélagos durante la noche, ya que creaban una barrera luminosa que interfería en sus desplazamientos y en sus actividades de caza. Con la nueva instalación de faroles rojos, que emiten una onda más larga, se espera que esta interferencia se minimice, permitiendo que estos mamíferos voladores crucen la avenida con mayor facilidad y seguridad.

A pesar de los beneficios para la fauna, esta medida ha generado preocupaciones entre los conductores de Gladsaxe, ya que la luz roja puede dificultar la percepción visual. Los conductores y peatones enfrentan mayores desafíos para distinguir contrastes y calcular distancias, lo que podría afectar su capacidad de reacción ante posibles obstáculos en la vía. Este dilema ha llevado a otras ciudades europeas a buscar soluciones que equilibren la protección del medio ambiente con la seguridad vial, como el sistema de alumbrado en Avord, Francia, que alterna entre luces ámbar en verano y blancas en invierno.