Gisèle Pelicot nunca imaginó que su vida se vería marcada por un sufrimiento tan profundo. Durante una década, su cuerpo le enviaba señales de alerta: debilidad, dolores inexplicables, pérdida de memoria y noches de insomnio. Convencida de que un tumor cerebral, similar al que había afectado a su madre, sería su fin, nunca sospechó que la causa de su malestar era otra muy diferente.

En noviembre de 2020, Gisèle se presentó en una comisaría de Mazan, donde el inspector Perret le reveló la desgarradora verdad: su esposo, Dominique Pelicot, la había drogado y entregado a más de 50 hombres, quienes abusaron de ella. Las pruebas eran contundentes, con miles de imágenes y videos que documentaban las atrocidades que Gisèle no podía recordar. Desde entonces, Pelicot y sus cómplices enfrentan penas de hasta 20 años de prisión por sus crímenes.

Con el lanzamiento de su libro "Un himno a la vida" (Lumen, 2026), Gisèle se convierte en un símbolo de resiliencia. En sus páginas, narra su travesía desde el descubrimiento de su dolorosa realidad hasta la condena de los hombres que la despojaron de su dignidad. Reflexiona sobre los momentos previos a su tormento, donde pequeños indicios de abuso pasaron desapercibidos por el amor que sentía hacia su marido. "Quiero dejar constancia de lo que me sucedió", afirma con firmeza, decidida a transformar su dolor en un mensaje de esperanza para otros.

La historia de Gisèle no solo es un relato de abuso, sino también un testimonio de lucha y superación. A medida que revela los detalles de su experiencia, invita a la sociedad a reflexionar sobre la violencia de género y la importancia de escuchar y apoyar a quienes han sufrido en silencio. Su valentía para contar su historia busca inspirar a otros a levantarse y romper el ciclo del abuso.