Francia mantiene conversaciones con representantes de las autoridades talibán para gestionar la devolución de ciudadanos afganos indocumentados que se encuentran en su territorio y que, según el Gobierno, representan un riesgo para la seguridad nacional. El Ministerio de Exteriores aclaró, sin embargo, que el país no contempla reconocer oficialmente a las autoridades instaladas en Kabul.
“Se trata de un diálogo estrictamente técnico para facilitar la expulsión de los ciudadanos afganos que se encuentran ilegalmente en territorio nacional y que representan un riesgo para la seguridad nacional”, afirmó el portavoz de la diplomacia francesa, Pascal Confavreux. El funcionario remarcó que se trata de “personas peligrosas”, aunque no precisó cuántos afganos podrían ser deportados.
Confavreux sostuvo que las conversaciones constituyen “un paso para garantizar la seguridad de los ciudadanos franceses”. La postura de París se enmarca en la política sostenida por la Unión Europea, incluida España, de no reconocer a los talibán, más de cinco años después de que tomaran el control de Afganistán tras el final de la presencia militar estadounidense, que se extendió durante casi 20 años.
Francia avanza así en una línea similar a la de otros países de la Unión Europea, como Alemania, Bélgica y Suecia, que impulsan la aceleración de las deportaciones de afganos en situación irregular, especialmente de quienes fueron condenados por trata de personas.



