El gobierno de Panamá ha presentado una notable disminución en el déficit fiscal para el año 2025, lo cual se interpreta como un paso hacia la corrección de las finanzas públicas y un signo de recuperación tras años de tensiones presupuestarias.

Las cifras oficiales indican que el balance fiscal ha mejorado considerablemente, gracias a un aumento en la recaudación, un control más riguroso del gasto y operaciones de manejo de deuda que han permitido disminuir los pagos de intereses. Sin embargo, el panorama fiscal aún enfrenta retos estructurales significativos, especialmente por el crecimiento continuo de la deuda y la necesidad de implementar ajustes sin afectar la inversión y los servicios públicos.

El último análisis de Fitch Ratings ofrece una perspectiva crítica sobre esta situación: si bien reconoce la reducción del déficit, advierte que la mejora no es suficiente para detener el aumento del endeudamiento ni para garantizar la estabilización de la relación entre la deuda y el PIB. La calificadora de riesgo subraya que el ajuste fiscal se ha basado en factores específicos y en decisiones que podrían no ser sostenibles a largo plazo, lo que deja abiertas interrogantes sobre la solidez de las finanzas públicas.