Finlandia concluyó la construcción de una valla de 200 kilómetros a lo largo de su frontera con Rusia, que supera los 1.300 kilómetros de extensión. Las obras demandaron dos años y se concentraron en distintos sectores de la línea fronteriza, aunque los vallados todavía están lejos de cubrirla por completo.
El cierre del proyecto fue anunciado este lunes durante un acto realizado en Nuijamaa, en el sureste del país. La ministra del Interior, Mari Rantanen, definió la infraestructura como una parte “esencial” del sistema de seguridad finlandés frente a un escenario que consideró “impredecible”.
“En esta situación, cada Estado debe velar por su propia seguridad y la inviolabilidad de sus fronteras”, sostuvo Rantanen durante una rueda de prensa. La funcionaria también planteó la posibilidad de ampliar las zonas protegidas y reclamó financiamiento de la Unión Europea para que los Estados miembros del este puedan desarrollar proyectos similares.
La valla tiene una altura aproximada de 4,5 metros e incorpora un sistema de vigilancia técnica. La construcción principal comenzó en agosto de 2024, mientras que un proyecto piloto había empezado en abril de 2023 cerca de la ciudad de Imatra. El costo total de la obra fue estimado en unos 380 millones de euros.



