El movimiento feminista se prepara para salir a las calles el próximo 8 de marzo, con diversas manifestaciones programadas en todo el país para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Esta jornada no solo servirá para alzar la voz en contra de la violencia machista, que ha cobrado la vida de 10 mujeres hasta la fecha en 2026, sumando un total de 1.353 feminicidios desde 2003, sino que también buscará visibilizar la desigualdad salarial y el reconocimiento del trabajo de cuidados, frecuentemente ignorado.

La Comisión 8M, encargada de organizar las principales marchas, ha elegido el lema ‘Feministas antifascistas. Somos más en todas partes’ para este año, con el propósito de enfrentar el crecimiento de discursos de extrema derecha y la normalización de la violencia de género y el racismo. Cecilia Cienfuegos, portavoz de la Comisión, enfatiza la importancia de unirse en una resistencia colectiva, señalando que incluso quienes no se identifican como feministas forman parte de una sociedad que se siente cansada e indignada por estas problemáticas globales.

Asimismo, el colectivo feminista destaca que su lucha es una respuesta al avance de fuerzas políticas que atacan a mujeres, disidencias y grupos racializados. Cienfuegos advierte que la criminalización de estos sectores facilita la reducción de derechos y perpetúa la desigualdad. La marcha también busca visibilizar la violencia machista que sigue afectando a mujeres y disidencias en todos los estratos sociales, así como expresar solidaridad con luchas internacionales en regiones como Palestina y Sudán. La jornada se convierte, por lo tanto, en un llamado a la acción para proteger los derechos laborales y criticar políticas que instrumentalizan el feminismo, buscando un cambio significativo en la situación actual.