En los últimos años, el fenómeno therian ha cobrado relevancia en Latinoamérica, especialmente en Colombia, donde un creciente número de adolescentes se identifica con animales, adoptando comportamientos y actitudes propias de diversas especies. Esta tendencia ha generado un ferviente debate sobre la autoexpresión y la identidad en espacios educativos y sociales, donde se han visto manifestaciones de esta comunidad, como disfraces y rituales en parques y foros.

Ángela Trujillo, directora de profesores e investigación de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de la Sabana, ha manifestado que es fundamental establecer un diálogo abierto con los jóvenes que se identifican como therians. Según Trujillo, es crucial entender la diferencia entre esta comunidad y los furries, quienes, aunque comparten un interés por los animales, se enfocan en una conexión artística y lúdica, mientras que los therians consideran su identidad animal como una parte intrínseca de su ser.

La especialista subrayó que la identificación como therian no debe ser considerada una patología, sino más bien una etapa de búsqueda de identidad influenciada por el contexto social y digital. Sin embargo, advirtió que, si esta identificación interfiere con la vida cotidiana o genera riesgos para la integridad del individuo o de otros, podría ser motivo de intervención profesional. En este sentido, la problemática no radica en la identidad misma, sino en sus implicaciones y en cómo los jóvenes pueden navegar las complejidades de su desarrollo personal en un entorno que cada vez es más visible y diverso.