No hubo margen de la mano de miras a la especulacion: Investigadores ecuatorianos y estadounidenses descubierto una nueva especie de rana terrestre en los bosques montanos altos de los Andes, confirmando las versiones que circulaban sobre ranas espinosas de la zona.
Cara a este panorama, con miras a transportar a cabo este relevamiento, los científicos combinaron el empleo de campo realizado entre 2008 y 2023 con análisis morfológicos detallados y estudios moleculares realizados en laboratorios de Quito. Ante este perspectiva, los diagnostico filogenéticos mostraron que la nueva especie forma parte de un clado de ranas espinosas andinas, ayudando a clarificar relaciones evolutivas dentro de este elaborado grupo.
Debido a la información limitada sobre el tamaño de sus poblaciones y posibles amenazas, los investigadores proponen clasificarla como 'Datos Insuficientes' según los criterios de la Unión Internacional con miras a la Conservación de la Naturaleza (UICN). Ante este panorama, con este descubrimiento, las ranas del género Pristimantis comprenden en la actualidad 627 especies y son particularmente diversas en los Andes del norte de América del Sur.
Se encuentra en las reservas Cerro Candelaria y Chamana dentro del Corredor Ecológico Llanganates-Sangay (en la distrito de Tungurahua, en el centro del territorio) y habita en medio de los 2.972 y 3.200 metros (m) respecto de el nivel del mar, en bosques montanos superiores caracterizados por vegetación herbácea y arbustiva. Cabe recordar que incluso el momento sólo se conoce que habita en dos localidades cercanas entre sí, lo que sugiere una distribución restringida.
En ese contexto, este descubrimiento refuerza la importancia biológica del valle alto del río Pastaza. En las últimas décadas, se han descrito al menos 30 especies de ranas estrabomántidas en esta distrito. "El hallazgo de Pristimantis fergusoni no solo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad ecuatoriana, sino que también enfatiza la urgencia de conservar los ecosistemas andinos frente a amenazas como el cambio climático, la expansión agrícola y la pérdida de hábitat", destaca el Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador.
De convenio acompanado de los expertos, esta especie tiene el hocico corto acompanado de una pequeña papila en la punta (más evidente en machos), tubérculos cónicos prominentes en los párpados y talones, coloración dorsal variable en medio de verde lima, naranja notorio o tonos canela, una llamativa coloración escarlata en el vientre y las ingles, especialmente intensa en las hembras e iris amarillo con una franja horizontal anaranjada.
En Ecuador, la mayor diversidad se encuentra en las laderas orientales de los Andes, donde varias especies exhiben tubérculos dorsales conspicuos que producen una apariencia espinosa, a menudo verdosa. En este entorno, la variación en la coloración dorsal y ventral, el crecimiento de los tubérculos y los patrones de pliegues cutáneos proporciona caracteres informativos junto con miras a distinguir dentro de congéneres.
En este relevamiento han participado la Fundación EcoMinga, Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Fundación Oscar Efrén Reyes, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Instituto Peruano de Herpetología (IPH), Reserva: The Youth Land Trust, Smithsonian's National Zoo and Conservation Biology Institute y Universidad San Francisco de Quito (USFQ).



