Un equipo de investigadoras del Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS) ha llevado a cabo un innovador estudio publicado en la revista Nature Aging, que redefine el concepto de menopausia. Este trabajo, que representa el primer atlas a gran escala sobre el envejecimiento de los órganos reproductivos femeninos, sostiene que la menopausia no es solo un fenómeno aislado, sino un proceso complejo que implica la reorganización de órganos y tejidos dentro del sistema reproductor. Mediante el uso de inteligencia artificial y herramientas de supercomputación, las científicas han logrado identificar tanto los mecanismos genéticos involucrados como posibles biomarcadores presentes en la sangre.

El análisis abarcó un total de 1.112 imágenes de tejidos provenientes de 656 muestras de 304 mujeres, con edades que oscilan entre los 20 y 70 años. Además, se recolectó plasma sanguíneo de un total de 21.441 mujeres, lo cual ha permitido a las investigadoras crear un mapa del envejecimiento diferencial de siete órganos reproductivos, que incluyen el útero, los ovarios, la vagina, el cérvix, las mamas y las trompas de Falopio. Los resultados del estudio revelan que el envejecimiento no se presenta de forma uniforme; por ejemplo, el ovario y la vagina experimentan un deterioro progresivo antes de la llegada de la menopausia, mientras que el útero sufre cambios abruptos en torno a este periodo.

Esta investigación pone de manifiesto la falta de atención que históricamente ha recibido la menopausia, a pesar de ser una etapa que afecta a aproximadamente la mitad de la población mundial. Con el aumento de la esperanza de vida, el número de mujeres que atraviesan la menopausia y se encuentran en la etapa postmenopáusica sigue creciendo. De acuerdo con datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021, las mujeres mayores de 50 años representaban el 26% de la población global, lo que subraya la relevancia social y médica de este fenómeno.

El estudio aporta evidencia contundente de que la menopausia no solo marca el final de la función ovárica, sino que también actúa como un punto de inflexión que provoca una reestructuración a nivel molecular de otros órganos y tejidos del sistema reproductor. Asimismo, el análisis genómico realizado utilizando técnicas de aprendizaje profundo ha demostrado que, dentro de un mismo órgano, los distintos tipos de tejidos, como la mucosa y el músculo uterino, reaccionan de manera diferente al proceso de envejecimiento y son especialmente sensibles a las transformaciones que trae consigo la menopausia.

La directora del estudio, Marta Melé, quien lidera el grupo de Transcriptómica y Genómica Funcional en el BSC, ha declarado que los resultados obtenidos permiten identificar tanto los genes como los procesos moleculares que subyacen a estas transformaciones. Melé ha afirmado que “la menopausia actúa como un punto de inflexión que reorganiza profundamente otros órganos y tejidos del sistema reproductor, y nuestros hallazgos nos ayudan a identificar los genes y los procesos moleculares que podrían estar detrás de estos cambios”.

Además, la investigación ha descubierto señales moleculares relacionadas con el envejecimiento presentes en las muestras de sangre analizadas. La identificación de estos biomarcadores en el plasma sanguíneo sugiere nuevas posibilidades para monitorear de manera no invasiva el estado de los órganos reproductivos de las mujeres, así como para prever los riesgos asociados a la menopausia, tales como enfermedades cardiovasculares o trastornos óseos. Este avance, sin duda, abre un nuevo camino en la comprensión y gestión de la salud femenina durante y después de la menopausia.