El Departamento de Estado de Estados Unidos, liderado por Marco Rubio, ha comunicado la designación de un nuevo representante especial para promover la defensa de los derechos de los tibetanos. Esta decisión ha generado una dura respuesta de las autoridades chinas, que han calificado la medida como una injerencia en sus asuntos internos.

Riley Barnes, quien se desempeñaba como adjunto en el área de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, asumirá el cargo de coordinador especial para las temáticas tibetanas. Rubio destacó el compromiso de Estados Unidos en respaldar los derechos inalienables de los tibetanos y su riqueza cultural y religiosa, en el marco de la celebración del Año Nuevo tibetano.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China ha expresado su rechazo a esta nueva designación, afirmando que se trata de una intromisión en sus asuntos internos. Además, el régimen chino ha manifestado su preocupación por la posible injerencia en la elección del sucesor del actual Dalái Lama, a quien consideran un líder separatista. La tensión entre ambos países se ha intensificado tras encuentros recientes del Dalái Lama con líderes internacionales, desatando críticas por parte de Beijing.