Estados Unidos ha denunciado un incremento significativo en el arsenal nuclear de China, reiterando sus sospechas sobre la realización de pruebas nucleares encubiertas por parte de Beijing. En este contexto, Washington exigió que China participe en futuros acuerdos de control de armas, especialmente tras la expiración del New START, el último tratado relevante entre las potencias nucleares más destacadas, Estados Unidos y Rusia.

Durante su intervención en la Conferencia de Desarme en Ginebra, Christopher Yeaw, subsecretario de Estado para el control de armas y no proliferación, destacó que el New START presentaba limitaciones importantes, ya que no consideraba el acelerado y opaco crecimiento del arsenal nuclear chino. Yeaw afirmó que, a pesar de las negaciones de Beijing, el país ha estado ampliando deliberadamente su capacidad nuclear sin brindar claridad sobre sus intenciones o metas futuras.

Por su parte, el embajador chino, Shen Jian, respondió a las acusaciones afirmando que su nación no se involucrará en una carrera armamentista y descalificó las afirmaciones de Estados Unidos como distorsiones de su política nuclear. Sin embargo, un alto funcionario del Departamento de Estado de EE.UU. mencionó que están en marcha diálogos preliminares con China sobre este asunto, lo cual podría llevar a una reunión más significativa en Ginebra. La finalización del New START plantea inquietudes sobre una posible nueva carrera armamentista global, dado que es la primera vez en décadas que no existe un tratado que limite el despliegue de armas nucleares en el planeta.