La reciente reforma a la Ley de Husos Horarios en México ha cambiado drásticamente la aplicación del horario de verano en el país. A partir de 2022, esta práctica, que había estado vigente por más de 20 años a nivel nacional, dejó de ser obligatoria, aunque se mantienen excepciones en ciertas regiones.
Particularmente, los municipios en la franja fronteriza norte continuarán ajustando sus relojes según el horario de verano, que se inicia el segundo domingo de marzo. Esta decisión busca sincronizar las actividades económicas y comerciales con las ciudades de Estados Unidos, donde el horario de verano sigue en vigor. El resto del país, sin embargo, se desvinculó de esta práctica, lo que ha generado un debate sobre sus efectos en la calidad de vida de los ciudadanos.
Los legisladores argumentaron que el cambio de horario afectaba negativamente el sueño, el rendimiento escolar y laboral, además de tener un impacto en la salud general de la población. A pesar de las protestas de algunos sectores que defendían los beneficios del ahorro energético, la reforma ha sido implementada, marcando un cambio significativo en las rutinas de millones de mexicanos. Para la mayoría, esto significa una mayor estabilidad, mientras que las comunidades fronterizas deben adaptarse para mantener su competitividad en el mercado estadounidense.


