El inicio de 2026 ha sido trágico para España en términos de violencia de género, con un saldo de diez mujeres y dos menores asesinados en solo dos meses. Esta alarmante cifra revela que, en promedio, se registra un feminicidio cada cinco días, lo que subraya la gravedad de un problema estructural que desafía los sistemas de protección existentes. En cinco de estos casos, las víctimas ya habían denunciado a sus agresores y estaban registradas en el sistema VioGén, incluso algunas contaban con órdenes de alejamiento, lo que pone de manifiesto la ineficacia de los mecanismos de seguridad disponibles.

Desde 2003, el recuento oficial de feminicidios asciende a 1.353, mientras que el número de crímenes vicarios ha llegado a 67 desde 2013. Las víctimas de este inicio de año son Pilar, Czarina, María Isabel, María del Carmen, Victoria, María Belén, Ana María, María José, Petronila y Tatiana, lo que representa la cifra más elevada en un comienzo de año desde 2020, cuando se registraron 13 feminicidios. Además, el inicio de 2026 se sitúa entre los peores registros de los últimos 23 años, dejando una huella imborrable en las familias de las víctimas, incluyendo a los menores Noemí y Yared, de 12 y 10 años respectivamente.

La abogada Amparo Díaz Ramos, especialista en violencia de género, señala que a pesar de que España cuenta con leyes avanzadas en esta área, la aplicación efectiva de las mismas y la protección a las víctimas siguen siendo insuficientes. Entre los desafíos más destacados se encuentran la desconfianza en el sistema judicial, el miedo a represalias y la incertidumbre sobre el futuro de los hijos e hijas de las víctimas, lo que a menudo impide que muchas mujeres se atrevan a denunciar. Además, la evaluación del riesgo en los casos de denuncia tiende a ser limitada, ya que frecuentemente se enfocan solo en los incidentes más recientes, sin considerar la historia completa de maltrato, lo que puede subestimar la gravedad de la situación.