Las monarquías del viejo continente, que se esfuerzan por mantener una imagen intachable, enfrentan recientes crisis que han puesto en duda su reputación. En un contexto donde la ejemplaridad es clave, diversos escándalos protagonizados por miembros de la realeza, considerados las "ovejas negras" de sus familias, han emergido y generado un impacto considerable en su imagen pública.

Uno de los casos más notorios es el del expríncipe Andrés de Inglaterra, quien fue detenido en su residencia por la policía británica. Según informes, se encuentra bajo sospecha de haber compartido información confidencial con Jeffrey Epstein, lo que ha llevado a las autoridades a acusarlo de “mala conducta en un cargo público”. Esta situación ha reavivado el debate sobre su papel dentro de la familia real y ha intensificado la crisis reputacional que atraviesa la Corona británica.

Por otro lado, en Noruega, el hijo de la princesa heredera Mette-Marit, Marius Borg Høiby, enfrenta serias acusaciones y fue arrestado antes de su juicio, donde se le imputan múltiples delitos graves. En España, el oscuro pasado judicial de la infanta Cristina y su exesposo Iñaki Urdangarin también sigue generando controversia, especialmente tras la publicación de las memorias de Urdangarin. Estos episodios revelan un panorama complicado en las casas reales europeas, que lidian con el legado de sus miembros más problemáticos.