El final de una relación puede dejar profundas huellas que trascienden el plano emocional. Sus efectos se extienden a áreas como el sueño, el apetito y la concentración, además de impactar fuertemente en la autoestima. La sensación de pérdida puede desencadenar ansiedad, melancolía persistente y, en ocasiones, síntomas físicos como opresión en el pecho o un cansancio extremo.
Superar una separación no es un camino recto. Existen días en que parece haber estabilidad y otros en los que los recuerdos golpean con fuerza. A menudo, quienes nos rodean intentan apresurarnos hacia la sanación con frases como "todo pasa" o "siempre hay más personas", pero el duelo emocional carece de un cronograma fijo. Cada individuo tiene su propio tiempo para procesar la ausencia y reorganizar su vida cotidiana.
El psicólogo Samuel Durán comparte valiosas reflexiones para quienes están lidiando con una ruptura. En sus redes sociales, advierte que este contenido es relevante para todos, ya que eventualmente, todos enfrentaremos este desafío. Utiliza la metáfora de una herida física que necesita cuidados: "Al igual que una herida, no buscamos que el dolor desaparezca de inmediato, sino aprender a manejarlo, evitando aquellas acciones que impiden su sanación". Durán enfatiza la importancia de no ignorar el dolor y de permitir que el proceso de duelo siga su curso natural, sin apresuramientos que puedan reabrir la herida.



