El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, expresó su preocupación por la situación en Oriente Próximo, afirmando que las acciones de Israel, como el cierre de la mezquita de Al Aqsa a los fieles musulmanes durante 17 días del mes de Ramadán, son arbitrarias y carecen de justificación legítima.

Erdogan, citando información de la agencia estatal turca Anatolia, subrayó que la retórica de Israel sobre una "tierra prometida" es impuesta y que las operaciones militares de Tel Aviv y sus aliados están exacerbando las tensiones en una región ya afectada por conflictos en Gaza, Yemen, Líbano e Irán. En este marco, el mandatario turco alertó que estas políticas conducen a un escenario catastrófico en la zona.

El presidente Erdogan también instó a la comunidad internacional a actuar frente a lo que considera una barbarie y un estado de locura por parte de Israel. Aseguró que es crucial romper con las narrativas impuestas y evidenciar las consecuencias de estas acciones. Además, defendió el papel de Turquía en la promoción del respeto al Derecho Internacional en el contexto de los conflictos en la región.