La discusión sobre qué tipo de entrenamiento es más beneficioso para la salud cardíaca ha cobrado relevancia en el ámbito de la medicina deportiva. En una reciente publicación, el cardiólogo José Abellán plantea la cuestión: ¿es mejor entrenar durante largos períodos o realizar sesiones más cortas pero intensas? Para responder, se apoya en un estudio reciente de la Revista Europea de Cardiología que analiza la salud del corazón en ciclistas de alto rendimiento.

El estudio, que siguió a 150 ciclistas durante tres meses, se enfocó en evaluar el impacto del entrenamiento en la estructura y función cardíaca. Utilizando resonancias magnéticas, los investigadores midieron cómo el tiempo total de ejercicio y las distintas zonas de intensidad -baja, moderada y alta- influyen en el desarrollo del corazón. Abellán destaca que el tiempo total de entrenamiento, especialmente en intensidades moderadas, se asocia de manera significativa con una mayor adaptación del corazón.

Además, Abellán aclara que el corazón, al igual que un músculo, responde a las demandas del cuerpo. Durante el ejercicio moderado, el corazón tiene más tiempo para llenarse adecuadamente, lo que genera una presión óptima en la fase de llenado. Esto resulta en un mayor crecimiento y capacidad de bombeo del órgano. Así, aunque el ejercicio intenso tiene sus beneficios, el entrenamiento prolongado en zonas de baja y moderada intensidad parece ser crucial para fomentar un corazón más grande y fuerte.