Las propiedades beneficiosas de la alcachofa para la digestión y la salud hepática han sido reconocidas en diversas culturas a lo largo del tiempo.
Esta planta, que forma parte de la familia de las asteráceas y está relacionada con los cardos, ha sido utilizada tradicionalmente en remedios populares y está ganando espacio en tratamientos modernos.
El extracto de alcachofa se emplea comúnmente como un complemento para tratar trastornos digestivos, especialmente la dispepsia, además de ayudar en la estimulación del flujo biliar. Si bien su uso puede ser beneficioso para pacientes con lodo biliar o disfunciones leves de la vesícula, es fundamental que se realice bajo supervisión médica y como parte de un tratamiento integral, sin reemplazar las terapias convencionales.
En el ámbito de la gastroenterología, la alcachofa se considera un agente colerético, lo que significa que favorece la producción y el tránsito de bilis desde el hígado hacia la vesícula y el intestino. Esto resulta útil en casos de digestión lenta y también puede complementar el tratamiento de lodo biliar en pacientes que no requieren cirugía inmediata. Un estudio reciente demostró que una combinación de cardo mariano, alcachofa y té verde mostró resultados positivos en la reducción del lodo biliar y la mejora de síntomas relacionados.
Si bien estos enfoques son prometedores, la evidencia directa en humanos sobre el uso de la alcachofa específicamente para la vesícula es limitada, y los beneficios son más evidentes en términos de su efecto colerético general. Para pacientes con cálculos biliares grandes o condiciones graves, el tratamiento más adecuado continúa siendo el quirúrgico o la terapia convencional.



