El Senado de Estados Unidos avanzó en la aprobación de un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, con medidas orientadas a reducir los ingresos que Moscú obtiene por la venta de hidrocarburos. La iniciativa contempla represalias comerciales contra los principales compradores de petróleo y gas rusos, además de nuevas restricciones para funcionarios y oligarcas de ese país, entidades financieras y la denominada “flota fantasma”, utilizada para eludir las sanciones económicas.
La tramitación de la batería de medidas recibió 86 votos a favor y 12 en contra. El avance se produjo a partir de un acuerdo entre republicanos y demócratas, en una jornada marcada también por el funeral del senador Lindsay Graham, uno de los principales impulsores de las sanciones contra Rusia en el Capitolio estadounidense, recientemente fallecido.
“Nos enorgullece anunciar un acuerdo sobre una legislación para impedir que los compradores de petróleo y gas rusos sigan alimentando la maquinaria de guerra de Vladimir Putin y para continuar restringiendo la capacidad del régimen iraní de apoyar el terrorismo y desarrollar su programa nuclear”, señalaron en un comunicado conjunto senadores republicanos y demócratas.
El proyecto prevé sanciones primarias y secundarias contra Rusia y contra quienes respalden la guerra rusa en Ucrania. También contempla autorizar al presidente estadounidense a imponer aranceles específicos sobre productos importados desde países que compren petróleo y gas rusos, junto con otras medidas destinadas a limitar la capacidad financiera del gobierno de Vladimir Putin.



