La implementación de puentes atirantados marca un hito en la ingeniería civil contemporánea, destacándose tanto por su robustez estructural como por su impacto estético en las ciudades. Así lo afirma el ingeniero Mario Menjívar, Project Manager Senior de Construmet SA de CV, quien analiza la importancia y los retos que estas obras representan en la región. Este análisis surge tras el reciente anuncio del Ministerio de Obras Públicas (MOP) sobre la edificación de un puente de este tipo en el baipás de Apopa.
El 11 de febrero, el ministro de Obras Públicas, Romeo Rodríguez, dio a conocer la iniciativa del baipás de Apopa, ubicado en el distrito de San Salvador Oeste. Esta obra busca mitigar el congestionamiento vehicular que diariamente sufren los salvadoreños que viajan del norte hacia la capital por la carretera Troncal del Norte. Rodríguez precisó que el proyecto incluirá 12 puentes, uno de los cuales será atirantado, con cuatro carriles y con la distinción de ser el más extenso de El Salvador.
Menjívar, en diálogo con nuestros medios, explicó que los puentes atirantados se componen de tableros que permiten el tránsito de vehículos y peatones, sostenidos por torres y cables de acero. Estos cables, al estar anclados a las torres, trasladan las cargas al terreno. El ingeniero destacó que la elección de este tipo de puente se justifica especialmente en situaciones donde se requieren grandes distancias entre los apoyos, como en cruces de ríos o grandes valles, proporcionando una solución eficiente y económica en comparación con otras alternativas.



