El 23 de febrero de 1981, en medio de un intento de golpe de Estado conocido como 23F, la comunicación entre la Casa Real y las autoridades militares se volvió crucial. Según un documento recientemente desclasificado del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el coronel Valencia, al mando del regimiento Villaviciosa, tuvo que intervenir para facilitar la retirada de las tropas que ocupaban Televisión Española, lo que permitió la transmisión de un mensaje del rey a la nación.
Según informes, en las horas posteriores al asalto al Congreso de los Diputados, el secretario general de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, alertó que el general Alfonso Armada tenía planes de dirigirse al Palacio de la Zarzuela. Ante esta situación, el rey Juan Carlos ordenó que no se permitiera la entrada de Armada y que la Junta de Jefes de Estado Mayor asumiera el control de las acciones militares en curso.
El documento titulado “Relato de los sucesos de los días 23 y 24 de febrero” detalla cómo el rey decidió establecer contactos directos con las capitanías generales para obtener información sobre la postura de las fuerzas armadas. Durante estas comunicaciones, el jefe de la III Capitanía, Milans del Bosch, expresó su disposición a seguir las instrucciones reales, pero también preguntó si el rey había hablado con el general Armada, solicitando que se establezca ese diálogo, lo que revela la complejidad de la situación militar en ese momento crítico.



