La salsa, un género que ha sido moldeado por varios artistas icónicos, cuenta entre sus figuras más destacadas a Willie Colón y Rubén Blades. Esta dupla, que marcó un hito en la música latinoamericana, inició su colaboración en un contexto de admiración mutua, pero su historia terminó en un conflicto legal que ha dejado una huella en el mundo de la salsa.

El primer contacto entre Colón y Blades se remonta a 1970, durante una gira del trombonista por Panamá, donde el joven Blades, en ese momento estudiante de derecho, tuvo la oportunidad de presentar sus composiciones. La invitación a cantar con Colón fue un punto de inflexión que cimentó una relación creativa que transformaría la salsa para siempre.

Años después, en 1974, ambos artistas se reencontraron en Nueva York, donde Blades había llegado buscando nuevas oportunidades tras huir de la convulsa situación política en su país. Colón, por su parte, había decidido reinventarse tras su separación de Héctor Lavoe, lo que llevó a la creación de trabajos que no solo capturaron la esencia del género, sino que también desafiaron sus límites. Sin embargo, este camino de innovación terminó en una disputa que ha marcado un antes y un después en la historia de la salsa.