El Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció este lunes un contrato de 22.900 millones de dólares —cerca de 20.000 millones de euros— con la empresa armamentística Raytheon para acelerar la producción de misiles Tomahawk. La medida forma parte de los esfuerzos de Washington por reforzar las capacidades de la Armada estadounidense y ampliar la disponibilidad de municiones.

“El Departamento ha pedido a la industria que amplíe la producción de municiones y Raytheon ha respondido a esa llamada. Esta adjudicación para los Tomahawk aumenta nuestra capacidad para equipar a las Fuerzas Conjuntas, garantizando que nuestros combatientes se enfrenten a una lucha en igualdad de condiciones”, declaró el subsecretario de Guerra para Adquisiciones y Sostenimiento, Michael P. Duffey.

Según las autoridades estadounidenses, el acuerdo busca desarrollar una capacidad crítica de ataque de largo alcance para responder a las amenazas modernas. “Garantizar que nuestras fuerzas navales y conjuntas dispongan del poder de fuego letal que necesitan para disuadir la agresión y proteger el territorio nacional es una prioridad absoluta”, afirmó el secretario interino de la Armada, Hung Cao, quien calificó de “histórica” la inversión.

Cao sostuvo además que el contrato “acelerará la entrega de misiles Tomahawk a nuestros combatientes a una velocidad sin precedentes”. El equipamiento de las fuerzas navales estadounidenses había sido motivo de un enfrentamiento con el anterior secretario de la Armada, John C. Phelan, quien renunció en abril, en pleno bloqueo.