En su reciente audiencia general en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV resaltó la pluralidad y la complejidad que caracterizan a la Iglesia, enfatizando que no existe un ideal de perfección alejado de la realidad. Durante su discurso, el Pontífice subrayó que la comunidad cristiana está formada por personas que, al igual que todos, son susceptibles de equivocarse y experimentar desánimo.

León XIV, en el marco de su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, centró su reflexión en la constitución dogmática ‘Lumen gentium’. En este contexto, el Papa afirmó que la esencia de la Iglesia radica en su naturaleza humana y divina, y que es fundamental reconocer que su historia tangible está entrelazada con la vida de sus miembros, quienes a menudo no logran reflejar plenamente la belleza del Evangelio.

El Santo Padre invitó a los fieles a abandonar la expectativa de una Iglesia idealizada y a aceptar su verdadera naturaleza, que combina elementos humanos y divinos. Al abordar la complejidad de la Iglesia, León XIV explicó que esta no debe ser vista como un obstáculo, sino como una riqueza que se deriva de la diversidad de su composición y de su larga historia, lo que la distingue de otras instituciones sociales y religiosas.