Los discursos de odio, la polarización y la desinformación han proliferado en el ámbito digital, generando un clima de tensión que amenaza la convivencia social y enrarece el debate público a nivel global. En España, el Observatorio del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe) ha reportado más de 892.000 mensajes de odio en plataformas digitales desde el inicio del año, mientras que un estudio del CIS indica que el 66% de los ciudadanos han sido testigos de ataques motivados por origen étnico, color de piel o religión.

En respuesta a esta alarmante situación, el Gobierno español lanzó la semana pasada una herramienta denominada HODIO, diseñada para rastrear y medir la huella digital de los discursos de odio en redes sociales. Este instrumento tiene como objetivo visibilizar la amplificación de tales mensajes y poner un freno a la impunidad de las plataformas digitales, según declaró el presidente Pedro Sánchez. HODIO se enfocará en analizar únicamente el contenido público de redes como Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X, y sus hallazgos se presentarán en un informe semestral que evaluará la reacción de cada plataforma ante el odio en línea.

Sin embargo, la experta en cultura digital, Anita Fuentes, advierte que HODIO no aborda las causas profundas del problema. Según ella, el odio está intrínsecamente ligado al modelo de negocio de las redes sociales, donde los contenidos que evocan miedo o resentimiento generan mayor interacción y, por ende, más ingresos. Fuentes propone que para lograr un cambio significativo, no basta con exigir a las plataformas que moderen el contenido, sino que es necesario revisar las relaciones contractuales con estas empresas y reducir la dependencia de sus servicios. También sugiere implementar una fiscalidad específica para las grandes tecnológicas, destinando esos recursos a la creación de infraestructuras digitales públicas y autónomas, que no estén sujetas al control corporativo.