En la carretera N-550, que conecta Oroso con Ordes en A Coruña, un grupo de mujeres se ha convertido en el símbolo de la venta de grelos, una verdura emblemática de Galicia. Con carretillas repletas de grelos frescos, estas vendedoras ofrecen un producto de kilómetro cero a quienes buscan disfrutar de este alimento tradicional, muy utilizado en caldos y cocidos locales.
A pesar de que el grelo se puede encontrar en los supermercados, muchos prefieren adquirirlo directamente de quienes lo cultivan. Esta práctica, que no requiere de sofisticadas estrategias de marketing ni de redes sociales, se basa en la sencillez: una mesa plegable o una carretilla son suficientes para atraer a los clientes que transitan por la ruta. Sin embargo, las vendedoras, como Elvira de 88 años, expresan su preocupación por el futuro de esta tradición, ya que la demanda ha disminuido con el tiempo.
Elvira, quien ha estado en el negocio durante medio siglo, observa cómo la juventud se aleja del grelo en favor de opciones más rápidas y convenientes. Junto a ella, otras mujeres también luchan por mantener viva esta costumbre, a pesar de que cada vez son menos. El artista Yoseba MP ha querido rendir homenaje a estas vendedoras con un mural titulado 'A greleira dos 50 pés', que resalta la importancia de su labor en la comunidad. Mientras tanto, las vendedoras continúan en sus puestos, esperando atraer a los viajeros que cruzan la carretera, ofreciendo su pasión por el grelo en cada manojo vendido.


