A partir del 1 de marzo de 2026, el precio del galón de gasolina sufrirá una disminución de $500 en todo el país, según lo anunció oficialmente el Gobierno. Esta medida beneficiará a millones de conductores, alterando el promedio nacional del combustible y ofreciendo un alivio en un contexto de precios en alza.

Con este ajuste, el promedio en las 13 ciudades más importantes pasará de $15.557 a $15.057 por galón. Aunque la reducción es uniforme, los precios finales seguirán variando según la localidad debido a factores como costos de transporte, proximidad a los centros de distribución y estructuras tributarias locales. Algunas ciudades continuarán superando los $15.400, mientras que otras se encontrarán por debajo de los $14.000.

Para un conductor que carga unos 10 galones, el ahorro será de aproximadamente $5.000 por carga. En el caso del transporte público y pequeñas empresas que dependen del combustible, cualquier ajuste impacta directamente en sus costos operativos. Sin embargo, los expertos advierten que esta rebaja no garantiza una disminución inmediata en las tarifas de transporte o en los precios de bienes y servicios, ya que estos dependen de diversos factores económicos y logísticos. La decisión del Gobierno se enmarca en un proceso de ajuste gradual en la política de combustibles y en medio de un debate sobre la sostenibilidad del esquema de precios y su relación con las fluctuaciones internacionales del petróleo.